Valle del Cachapoal pierde competitividad por ausencia de Plan Estratégico Vitivinícola

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La subregión vitícola Valle del Rapel comprende dos importantes zonas productoras de vinos- Valle del Cachapoal y el Valle de Colchagua-, siendo este último el que más desarrollo ha tenido debido a una alta concentración de inversiones entorno a la hoteleria boutique, producción de uva de calidad y bodegas de renombre nacional e internacional.

Pese a que en el Valle de Millahue se han establecido importantes viñedos y bodegas, e incluso hoteleria de categoría internacional como Viña VIK, el Valle de Cachapoal como marca ha perdido protagonismo frente a otros sectores que se han organizado mejor.

Con el reciente premio al mejor vino del mundo gracias a la Viña Altair, además de potenciar el concepto de viñedos de montaña, surgen varias interrogantes entorno a como potenciar al Valle de Cachapoal como una gran zona productora de vinos premium que ofrece una amplia variedad de terroirs para la producción de uva de calidad, hoteleria de primera línea y atractivos turísticos que podrían ser potenciados de forma articulada en una estrategia regional.

Existen muchos territorios que deben ser potenciados, nombres que todos conocemos pero que no los asociamos ni a la Región de Ohiggins, ni menos al Valle de Cachapoal tales como Graneros, Mostazal, Codegua, Olivar, Requínoa, Rengo, Malloa, Quinta de Tilcoco, Peumo, Pichidegua, Las Cabras, San Vicente de Tagua Tagua, Machalí y Coltauco.

Por ejemplo, pocos conocen el Valle de Almahue en Pichidegua, donde se encuentran los viñedos de Carmenere más antiguos de la zona, y quizás el país, liderazgo que siempre ha estado en pugna en diversos sectores donde se dice tener el Carmenere más antiguo.

Según comenta el Ingeniero Agrónomo y Consultor Proyectos Estratégicos de AgroWine Lab, Maximiliano Morales: «La ausencia de un Plan Estratégico Vitivinícola para la Región Ohiggins, ha generado un ordenamiento que ha estado focalizado principalmente en el Valle de Colchagua, y que es esencial que se desarrolle con una visión a largo plazo que ayude a todos los actores del rubro tales como productores de uva, viñas familiares pequeñas, medianas y grandes, además de hoteles y atractivos turísticos. El Valle de Cachapoal debe generar su propia estrategia integrada a la región completa, y eso no está sucediendo.»

Sin embargo, la Región de O´higgins de tan diversa que es, al parecer es más importante su desarrollo minero en la precordillera, lo que ha generado cierta distancia de la industria del vino con aquellos territorios aledaños, generandose una desarticulación importante con la oferta enoturística del sector norte del Valle de Cachapoal.

Lo más importante es lograr integrar todas las bodegas –pequeñas y grandes- que se han desarrollado en la zona y que actualmente se encuentran “descolgadas” para luego impulsar nuevas inversiones que reactiven y profesionalicen la actividad vitivinícola.

Para poder avanzar como región vitivinícola, que se integre con una zona minera y agropecuaria por excelencia, se debería estructurar una estrategia pública-privada similar a lo que se realizó hace un año con el Nodo Estratégico Chile Vitivinícola 2.0., iniciativa que fue impulsada por CORFO en coordinación con la Asociación Gremial de Vinos de Chile y el Ministerio de Agricultura para articular actividades de coordinación con INIA, ODEPA, INDAP, FIA, Prochile, entre otras entidades estatales, además de empresas privadas y universidades que tenían al vino entre sus objetivos como las Universidades de Concepción, Católica y Chile.

El objetivo del Nodo Estratégico Chile Vitivinícola 2.0, fue estructurar la hoja de ruta para la industria del vino chilena a través de un calendario de activides (worksohps, seminarios, talleres, ferias, etc), además de consensuar una visión en el territorio vitivinícola actual y potencial, entre las regiones de Maule y Aysén, cuyos resultados se obtuvieron a partir de las brechas competitivas y tecnológicas que se tenían debido al cambio climático, identidad territorial y patrimonio genético en una mirada integradora a largo plazo.

Entre otras, el Nodo Estratégico Chile Vitivinícola 2.0 se focalizó en determinar los grandes desafíos tecnológicos, de fomento competitivo y de innovación para la industria vitivinícola en los próximos años.

andes@andeswines.com

 

 

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