Seis nuevas viñas se sumaron a este proyecto insigne del Programa de Sustentabilidad de Vinos de Chile, Vinnova y Tecnovid.
Por Sandra Vargas, AndesWines.com
(Santiago, Febrero 2012) La gerente de Investigación, Desarrollo e Innovación (I+D&i) de Vinos de Chile, Claudia Carbonell, aterrizó los planes del Programa de Sustentabilidad de la asociación para 2012, año que será clave para continuar con la implementación total del Código Nacional de Sustentabilidad y potenciar la investigación en la asociación gremial.
El Código Nacional de Sustentabilidad es el proyecto insigne del Programa de Sustentabilidad de Vinos de Chile, realizado a través de los consorcios tecnológicos Vinnova y Tecnovid.
Esta herramienta mide las distintas prácticas y procedimientos en términos de sustentabilidad a lo largo de la cadena de valor del vino chileno. Y aborda las tres dimensiones de las prácticas sustentables –ambiental, económica y social- al evaluar tres áreas de análisis: “Verde-Viñedo”, “Roja-Bodega” y “Naranja-Comunidad”.
El “Área Verde” pone énfasis en la viticultura y en el manejo de agua en el viñedo, de plagas, nutricional, enfermedades y ecosistema. El “Área Roja” evalúa la calidad del vino, la gestión en el uso de agua en bodega, los materiales de eficiencia energética y residuos sólidos. Mientras, el “Área Naranja” analiza el desempeño para con la comunidad, los recursos humanos, la calidad del aire y la relación con los proveedores.
Si bien en un principio comenzó como un trabajo de la Universidad de Talca en conjunto con Viñas Errazuriz-Caliterra y Viñas de Colchagua, la investigación del código fue recogida en 2010 por los consorcios para extenderla a toda la industria.
Ahora este proyecto se encuentra en etapa de ejecución, con 20 viñas ya certificadas en el “Área Verde” y con licencia para el uso del sello de gestión sustentable de 2011, a las que se suman este año Miguel Torres, Maquis, Pérez Cruz, Carmen, Nativa y Sur Andino.
En tanto, durante 2012 el Código será implementado en su totalidad cuando comience la certificación de las áreas Naranja y Roja.
De igual forma, Vinos de Chile planea potenciar su propia área de investigación y desarrollo, con su propio directorio, para liderar los proyectos de la industria. “Dependiendo de cómo ahora el gobierno financie y qué herramientas legales utilice, vamos a postular. Quizás vamos a tener que continuar haciéndolo a través de los consorcios, pero la idea nuestra es hacerlo ahora como asociación gremial, que hasta el momento no podíamos por algunas disposiciones de CORFO”, precisa Carbonell.
Mejorando la práctica
Carbonell y las viñas están conscientes de que el Código requiere de una mejora continua. “Por ejemplo, cuando se hizo el ‘Área Verde’ se decidió la posibilidad de poner ‘No aplica’ en cierto parámetro. Pero las viñas de secano no riegan, y el riego tiene un puntaje. ¿Qué pasa con una viña de secano? ¿Tiene cero puntaje? Sería injusto. ¿O tiene el máximo porque tiene el extremo de sustentabilidad? ¿O ‘No aplica’? Todo esto lo estamos analizando”.
Otra de las debilidades que se ha identificado es en el registro de prácticas en el campo vitivinícola. Si bien muchas viñas inscriben y monitorean sus procedimientos, cumpliendo con el Código, hacen más que lo declarado, y esa es una cantidad de información que se hace necesaria ingresar al sistema, insiste Carbonell.
Es por eso que la solución, añade la gerenta de I+D, pasaría en parte por introducir una cultura de registro de procesos y prácticas, e incorporarlas al quehacer diario de la viña. “Nosotros con esto estamos dando una señal de industria sustentable, pero para eso estamos estructurando una forma de trabajo en las viñas certificadas que cumplan los requerimientos,” insiste.
Parte del perfeccionamiento del Código de Sustentabilidad comprende también aprender de las prácticas en otros países competidores del nuevo mundo. Es así que Vinos de Chile está en conversaciones formales con los países que componen el Grupo Mundial del Comercio del Vino: Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica, Canadá, Argentina, Georgia, y Estados Unidos, con los cuales se reunirá a analizar avances y desafíos en marzo próximo en Bruselas.
Otro aspecto del Programa comprende la presencia de estaciones meteorológicas en las viñas. Si bien admite que hay bastante que hacer para capacitar a los viñateros en usar bien la información provista, asegura que la recepción de estos instrumentos ha sido positiva, particularmente gracias a su capacidad de reportar información cada 15 minutos.
Carbonell añade que si se analiza adecuadamente esta información, se pueden mejorar diferentes prácticas agrícolas y prever los niveles de producción.
Las viñas certificadas hasta el momento son: Anakena, Arboleda, Caliterra, Casa Silva, Cremaschi Furlotti, Emiliana, Errázuriz, Montes, MontGras, Santa Cruz, Santa Ema, Santa Rita, Ventisquero, Vía Wines, Miguel Torres, Maquis, Pérez Cruz, Carmen, Nativa y Sur Andino.
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