Vino producido cerca de Portillo es hit mundial (Viña El Escorial de Aconcagua)

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Reportaje de Las Últimas Noticias 21 Diciembre:

La prestigiosa revista británica Decanter seleccionó a la viña entre los 10 terroirs más extremos de Sudamérica. Cuatro problemas tuvo que resolver Jorge Espinosa para producir su vino de altura Cornisa, con parras cultivadas a 1.600 metros de altitud, a unos 20 kilómetros de Portillo. Uno, conseguir variedades que resistieran la dureza del clima. Dos, controlar las heladas primaverales que queman los brotes. Tres, operar sin luz eléctrica y, cuatro, adecuarse a las dificultades operativas y de acceso que implica trabajar en plena precordillera.

El resultado no fue malo. En su edición de octubre, la revista británica especializada en vinos Decanter, una de las más importantes del mundo, seleccionó a Cornisa entre los diez terroirs más extremos de Sudamérica, con una puntuación de 91 puntos. Luego, en noviembre, en la competencia de vinos de altura Cordillera, sacó el segundo puntaje más alto y fue nombrado el vino revelación de la competencia en 2017.

Un vino de altura, concepto que es una categoría comercial y no geográfica, como la altitud, es aquel que se obtiene de lugares que están al menos a mil metros sobre el nivel del mar. ‘Es una categoría emergente que responde a la búsqueda de cosas nuevas que caracteriza al consumidor actual. Para el vino chileno es muy interesante, porque una de las críticas que se le hace es que es muy alcohólico, sobre los catorce grados. En los vinos de altura, en cambio, se obtienen gradaciones más bajas’, explica Max Morales, agrónomo y consultor en marketing de vinos.

Para resolver los líos de la altitud, Espinosa probó diferentes variedades por varios años en la zona. ‘Probamos distintos patrones y los que mejor se dieron y que ahora trabajamos fueron Syrah, Malbec y Pinot Noir. En cuanto a las heladas, encendemos fogatas que generan calor, lo que impide que las heladas se asienten, incluso cuando la nieve llega a los 30 centímetros’, explica Espinosa, el dueño de Viña Escorial, que produce Cornisa en uno de sus terrenos en la cordillera. El paño que cultivan es de una hectárea y está ubicado en una quebrada abundante en Quillayes, con suelo franco arcilloso, que antes de ser despejado estaba lleno de hierbas de montaña. ‘Las parras absorben sus aromas, lo que aparece en el vino, que tiene notas a diferentes hierbas’, cuenta Espinosa. ‘Es un vino fresco, con una acidez casi perfecta y colores más intensos que derivan de la radiación más intensa que se da en la altura’, agrega. La viña tiene una producción de 2.000 botellas, que hoy se venden en la sala de ventas de Viña Escorial a $18.000 cada una (https://www.elescorial.cl).

http://www.lun.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2017-12-21&PaginaId=43&bodyid=0

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