Ucrania: a través de sus vinos se ve retratrado el esfuerzo modernizador

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Aún cuando en sus tierras se produce vino desde épocas antiguas, hoy en día los ojos de los aficionados no se apuntan su mirada hacia este país. Si uno tuviera que elegir una bodega ucraniana ciertamente mencionaría la Massandra que tiene tradición centenaria durante la cual se hizo mundialmente famosa por sus dulces. Estos agradaban también a la familia del zar que tenía su residencia de verano en Crimea que en aquel entonces formaba parte del gran imperio ruso.

Posteriormente, esta peninsula llevaba más de medio siglo perteneciendo a Ucrania en cuya historia vitivinícola su papel era de gran importancia debido a las excelentes condiciones geográficas y climáticas que permiten el cultivo en forma óptima para que la planta alcance una correcta madurez fisiológica y el fruto tenga equilibrio perfecto entre azúcar y acidez. Al ser este territorio anexionado hace cuatro años por Rusia, Ucrania ha perdido una considerable parte de superficie de sus viñedos de donde ha provenido la materia prima para la producción de la mayoría de sus vinos embotellados.

Ucrania (superficie: 605.530 km², población: 44 millones) no presenta mayor diversidad geográfica. Una considerable parte de su territorio es continuación de la Gran Llanura Rusa y se caracteriza por sus suelos fértiles. Sobre ésta se desarrollan extensas mesetas con mayor elevaciones. Las únicas formaciones montañosas son las estribaciones de los Cárpatos que se encuentran en la parte extremo occidental del país. El clima es continental con temperaturas muy contrastadas lo que significa que en invierno en las zonas costeras el agua del mar puede congelarse y las regiones más septentrionales pueden tener episodios estivales de calor sofocante. En el sur la temperatura media anual es de unos 14 Cº con precipitación total de alrededor de 450 mm y una luminosidad de 2.400 horas de sol a lo largo del año.

En la actualidad, el país cuenta con alrededor de 43 mil hectáreas destinadas al cultivo de la vid. El volumen de uva promedio anual que se obtiene de esta superfície supera, ligeramente, las 400 mil toneladas. Un 60% de éstas se utiliza para la elaboración tanto de vinos (tranquilos y espumosos) como de destilados. La mayoría de las regiones vinícolas (Odesa, Micoláiv, Jersón, Zaporiyia) está ubicada en la costa norte del Mar Negro siendo la de Odesa de la mayor extensión. La única que no tiene salida al mar es Transcarpacia que se sitúa a pie de los Cárpatos.

Las principales variedades cultivadas son las Aligoté, Chardonnay, Muscatel, Rkatsiteli, Sauvignon Vert, Riesling y la Cabernet Sauvignon que representan alrededor de un 60% de la total. Varias bodegas trabajan también con algunas autóctonas (Kefessiya, Kokur Belyi, Sary Pandas, Telti Kuruk) y con nuevas procedentes de cruce (Sujolimanskyi Belyi, Rubin Golodrigi, Rubinovyi Magaracha, Olimpiyskiyi, Saperavi Severnyi, Stepnyak) que han sido desarrolladas por investigadores locales.

Con unas 60 bodegas se obtiene una cantidad media anual de 1,6 milliones héctolitros de éstos. La mayoría de ellas es de mediano tamaño, sin embargo, el volumen comercializado de algunas puede rondar varios milliones de botellas. (Antes del inicio del conflicto entre Ucrania y Rusia, la producción de unas 2,5 milliones de héctolitros ha sido concentrada en algunos grupos empresariales cuya actividad incluía también la distribución y al cuales pertenecían destilerías. De las ocho más grandes cinco se quedan en Crimea.)

A consecuencia del la situación de prolongada conflictividad armada en algunas zonas próximas a regiones vinícolas, y también a los distintos problemas que afectan la realidad económica nacional, el sector vitivinícola ucraniano ha tenido que afrontar graves dificultades y solo últimamente ha empezado a mostrar las primeras señales de recuperación. El cada vez mayor interés de los consumidores locales por sus propios vinos, que se explica en gran medida por un ferviente patriotismo, así como el debilitamiento de la moneda nacional frente las principales monedas extranjeras, favorecen la aparición de nuevos actores o el mayor dinamismo de las bodegas con larga trayectoria.

Esto se traduce no solo en satisfacer la demanda de mercado actual sino también en mejorar la oferta por medio de una mayor modernización de las instalaciones y de potenciar las estructuras comerciales. La señal más clara de esto es el notable crecimiento de la producción de los vinos secos en un mercado en el cual los consumidores han venido teniendo preferencia sobre los semidulces y dulces.

En Ucrania hay varias bodegas que compaginan lo mejor de la tradición con la modernidad y trabajan en el alto posicionamiento de sus vinos en los mercados con el objetivo de la calidad. Una de éstas con prestigio en alza ciertamente es la Shabo que lleva el nombre del pueblito que se sitúa en la región de Odesa, inmediato a la desembocadura del rio Dniester, y en cuyos alrededores se encuentra la mayoría de sus viñedos.

La nueva etapa en la historia contemporánea de la vitivinicultura de esta parte del país ha iniciado  en la primera mitad del siglo antepasado con la llegada de algunas familias agricultoras suizas que introdujeron por primera vez variedades nobles que pudieron adaptarse bien al medio. En el comunismo soviético, la uva vendimiada en estos terrenos se ha utilizado para alcanzar el objetivo de satisfacer las necesidades cuantitivas del consumidor, sin que importe mucho la máxima calidad del vino.

Hoy en día, la Shabo es una compañía que dispone de 1.200 hectáreas de viñedo propio alrededor de sus dos plantas elaborador que han sido diseñadas y equipadas con tecnología avanzada con el objetivo de obtener vinos capaces de competir según las circunstancias actuales del mercado tanto interior como exterior.

En cuanto a las variedades cultivadas, el viñedo es plantado sólo con una docena de variedades cuya gran mayoría es mundialmente conocida (Chardonnay, Muscat Ottonel, Pinot Grigio, Riesling, Sauvignon Blanc; Cabernet Sauvignon, Merlot, Pinot Noir) excepto las dos de origen georgiano (Rkatsiteli, Saperavi) y una nativa blanca.

Esta última es la Telti Kuruk que ha sido plantada por primera vez en este terreno en la época del imperio otomano y ha sobrevivido en la naturaleza debido ante todo a que tiene sabor muy rico y se ha venido utilizando como uva de mesa. (Los racimos alargados de forma oval son de tamaño mediano y de compacidad media. Las bayas de pulpa blanda con piel y capa de cera delgadas son pequeñas y tienen color verde amarillento en maduración.) La superficie de su plantación actual ronda las 70 hectáreas y se la utiliza también como materia prima de espumosos.

En términos de producción, en 2017 se han cosechado 8.000 toneladas de uva a cuya base esta bodega ha elaborado 3,3 millones de botellas de vino (tranquilo y espumoso). Destaca el gran abanico de vinos a ofrecer a los consumidores que está compuesto por 43 tranquilos (18 blancos, 2 rosados, 18 tintos, 5 generosos) y 21 espumosos (Charmat: 3, Charmat Lungo: 6, Champenoise: 12). La gama de vinos y espumosos íconos está constituida por las lineas Vaja Grand Crue (3 blancos, 4 tintos) y Grand Reserve (1 Extra Brut, 1 Brut, 1 Brut Rosé) que se distinguen por un carácter más lúdico que expresa con elegancia lo mejor que es capaz de entregar la bodega.

Con respecto a los destilados, ésta produce gran cantidad de brandy (participación de mercado: 30%) que se considera “coñac ucraniano” y se clasifica casi el mismo modo que el francés (Reserva, Grand Reserva, VS, VSOP, XO). Estos se elaboran principalmente a partir de dos variedades (Aligoté, Rkatsiteli) y aquellos de la más alta calidad permanecen al menos 15 a 20 años en reposo. (De las uvas Chardonnay, Muscat Ottonel, Riesling, Rkatsiteli, Sauvignon Blanc también se saca Vodka de Uva.)

El complejo de la Shabo, que supone una apuesta por la arquitectura de vanguardia, acoge también el Centro de la Cultura del Vino que ofrece un paseo por la historia y la tradición del vino así como transmita la forma de vida local en torno a la producción de esta bebida única. En los últimos años esto ha venido convertiéndose en el núcleo del turismo enológico de la región.

(Otras bodegas ucranianas que merecen ser mencionadas debido a que sus vinos de buena calidad con uvas apropiadas despiertan cada vez mayor interés de los consumidores locales y tratan de competir en los mercados extranjeros también: Artwinery, Guliev, Kolonist, Koblevo, Prince Trubetskoy, Chizay.)

Vale la pena hacer notar que en el país se llevan a cabo diversos eventos en torno al vino para todos los públicos. Uno de ellos que más llama la atención por su carácter „exótico” es el Festival del Vino Tinto que se lleva a cabo en enero al aire libre en Mukachevo (una ciudad situada en Trascarpacia) bajo condiciones de temperatura por debajo de 0 grado y dando vueltas entre los stands en la nieve.

Fotos: cortesía de SHABO; eks.in.ua

 Escrito por Dr. József Kosárka

30.05.2018   ©

andes@andeswines.com

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