Proponen Manejo integrado del agua en Cuencas Chilenas

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c_kohnLa escasez del recurso hídrico en la región metropolitana es un tema que debe ser abordado de forma integral pensando en el largo plazo. Actualmente, diversos sectores productivos compiten por el preciado elemento. El cambio climático, desertificación y extensión de la frontera agrícola hacia el sur de Chile, están generando alteraciones en el uso normal del agua, que necesariamente, no está siendo efectivamente óptimo.

Según comenta Claudio Kohn, CEO de Claqua, Water and Wastewater Engineer, “En este sentido, minería, agricultura, consumo humano, fábricas, parques y tantos otros focos, deben iniciar un trabajo colaborativo para determinar como optimizar el agua. Esto nos lleva a necesitar un manejo integrado del recurso hídrico en cualquier cuenca hidrográfica y sus afluentes, lo que permitiría una gestión más eficiente del recurso hídrico, con estrategias de retención de los excedentes invernales, reutilización de aguas servidas, una vez tratadas adecuadamente, y mejoramiento sustancial de sus redes de distribución, principalmente canales matrices, que están muy deteriorados.”

Para ello se requiere una voluntad nacional solidaria, disposiciones legales adecuadas, inversiones significativas (que son de alta rentabilidad) y recursos humanos especializados y empoderados para lograr objetivos cuantitativos concretos, acordados democráticamente por todos los usuarios. Desde un punto de vista global, la principal falencia se refiere a la estructura de costos del agua, que no tiene estímulos claros para aumentar la eficiencia de su uso efectivo, especialmente en el ámbito de su principal usuario: la agricultura de riego.

Claudio Kohn es enfático en señalar que “El costo del agua de riego en Chile corresponde exclusivamente al costo de mantención de los canales de regadío, que realizan las Asociaciones de Canalistas, que se proratea de acuerdo al % de los derechos de aprovechamiento de cada usuario, independiente del volumen efectivamente utilizado. Para el uso de aguas subterráneas, su utilización no tiene otro costo que la energía eléctrica necesaria para su elevación desde las napas subterráneas hasta la superficie.”

Agua-5Diferente es el caso de los usuarios urbanos, que disponen de un sistema de cobro por volumen y un fuerte incentivo para mantener su consumo acotado a un volumen predeterminado, con un incremento exponencial del valor de cada m3 adicional, por sobre-consumo. Respecto al consumo industrial, la situación es similar a la agrícola, cuando utiliza en sus actividades productivas aguas superficiales o subterráneas no potablizadas.

Mientras esta situación se mantenga, o sea, mientras el agua no tenga para el usuario un costo directamente relacionado con el volumen efectivamente consumido, es casi imposible lograr una racionalización en la gestión del agua, orientada a un uso más eficiente del recurso. Para resolver esta falencia no se requiere más que una voluntad de extender el sistema de cobro por volumen, hoy existente en Chile a nivel urbano, hasta la industria y la agricultura: las modernas tecnologías de medición de caudales y los sistemas telemétricos de transmisión de información permiten hacer en forma rápida, eficiente y económica esta extensión. El dinero recaudado por consumo efectivo podría dedicarse íntegramente al mejoramiento y ampliación de la red hidráulica de distribución, aumentando así adicionalmente la eficiencia en el uso de este vital recurso, cuya disponibilidad está hoy día en franca disminución.

Otra falencia importantísima en Chile es la falta de una infraestructura suficiente para retener las precipitaciones invernales de agua y nieve, para impedir que una proporción mayoritaria de éstas llegue al mar antes de ser utilizada. La construcción de embalses de cabecera, embalses menores y sistemas de infiltración de agua a las napas subterráneas resulta prioritaria de abordar, antes de invertir esfuerzos en nuevas tecnologías para incrementar la disponibilidad del recurso hídrico.

La reutilización de las aguas urbanas e industriales, una vez tratadas por medio de los procesos físicos, químicos y biológicos hoy ampliamente disponibles a nivel mundial, para su segunda utilización en el riego de los cultivos agrícolas, es una estrategia viable desde el punto de vista técnico y económico, pero que requiere la construcción de una red terciaria de aguas servidas tratadas, para su distribución a los campos agrícolas. El sistema actual de restitución de aguas servidas a los cauces naturales constituye una limitación severa al uso eficiente de estos recursos, a través de la reutilización.

Por último, la legislación, control y enfoque relativos al tema de calidad del agua en Chile representa falencias de primer orden de importancia para proteger la salud de los habitantes y la sustentabilidad de la fertilidad de los suelos agrícolas. Es un tema que requiere una atención preferente e inmediata y que no está en la agenda gubernamental ni privada, a diferencia de lo que ocurre en otros países de similar nivel de desarrollo.

LA MINERIA ATADA A LA DISPOSICION DE AGUA

Efectivamente, gran parte de la actividad minera requiere de agua en sus procesos de extracción y producción de metales y en estos momentos obtiene estos recursos hídricos de fuentes superficiales o subterráneas, en los inicios de cada cuenca hidrológica, afectando fuertemente la disponibilidad real de agua para otros usos, como el consumo urbano, la agricultura y la conservación de la salud y sustentabilidad ecológica de los cauces naturales.

“Sólo en los últimos tres años se ha iniciado, experimentalmente, unos pocos proyectos para utilizar agua de mar en algunos procesos mineros, en empresas líderes e innovadoras. La principal limitante para el uso del agua de mar en la minería es su costo energético, para elevarla desde la costa hasta las faenas mineras, muchas veces ubicada a miles de metros sobre el nivel del mar; para resolver esta dificultad, bastaría con hacer un intercambio de aguas: desalinizar el agua de mar en la costa, para el consumo humano y eventualmente agrícola, pudiendo así destinar los recursos hídricos cordilleranos a la minería, como se hace en muchos países del mundo.” Recalca Claudio Kohn.

andes@andeswines.com

 

 

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